Reunión general comunitaria 30 de mayo de 2026

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La Reunión General Comunitaria del sábado 30 de mayo marcó un día de fiesta para nuestra comunidad por tres motivos: primero, era nuestra celebración de Pentecostés; segundo, festejábamos el aniversario 49 de la fundación de Árbol de Vida; y tercero, un numeroso grupo de hermanos hacían o renovaban su compromiso de alianza en la comunidad (en diferentes niveles de compromiso), integrándose así más firmemente con nosotros como una comunidad de discípulos en misión.

PENTECOSTÉS

Pentecostés es para nosotros una gran fiesta todos los años, pues siempre hemos dicho que la vida en comunidad es resultado directo del derramamiento del Espíritu Santo sobre los primeros discípulos de Jesús, y ese derramamiento sigue en acción en comunidades como la nuestra y en nuestra espiritualidad de vivencia del Bautismo en el Espíritu y de apertura a todos sus carismas. Si bien este año el tono de la celebración se redujo un poco a causa de los otros motivos de nuestra reunión, tuvimos al menos la oportunidad de alabar gozosamente al Señor y de renovar nuestra entrega al Espíritu.

EL 49° ANIVERSARIO

En esta ocasión tan especial contamos con la presencia de varios invitados, entre ellos nuestro hermano David Mijares, anciano presidente de los Siervos de la Palabra, y varios hermanos de nuestra comunidad hermana Fuente de Vida, cuya compañía dio realce a la actividad.

Nuestro hermano Efraín Calderón, coordinador de la comunidad y miembro fundador, dio un hermoso testimonio de cómo había llegado en su juventud a los pies de Jesucristo y de cómo el Señor, en su infinita misericordia, usó de él y de un grupo de estudiantes universitarios para fundar una comunidad —Árbol de Vida— que sirviera como un lugar de comunión fraterna en donde los participantes, a ejemplo de los primeros cristianos, pudieran convivir en amor mutuo, apoyándose los unos a los otros en sus necesidades y en donde pudieran crecer y fortalecerse en un seguimiento real, profundo y comprometido de Cristo y de su plan para la humanidad.

Hoy, 49 años después, la obra del Señor ha rendido fruto y ya sumamos más de 360 personas que nos esforzamos y luchamos cada día para que Cristo sea el centro y dueño de nuestras vidas; pero además, como fruto de ello, formamos un pueblo con un modo de vida de obediencia al Señor que nos sostiene frente al embate de un mundo alejado de la fe. ¡Gloria a Dios!

COMPROMISOS

Como decíamos antes, en esta reunión comunitaria tan festiva hubo un gran número de hermanos que, después de un proceso de discernimiento, hicieron o reafirmaron su compromiso de alianza en diversos niveles. En nuestra alianza nos comprometemos —a grandes rasgos— a seguir y obedecer diariamente a Cristo como discípulos, fieles a la oración y a la lectura de la Escritura; a estar unidos como verdaderos hermanos en comunidad y apoyarnos en nuestro caminar cristiano; a ser fieles en nuestra participación en la comunidad, y a hacer nuestra la misión de anunciar el Evangelio y colaborar en el fortalecimiento y renovación de la Iglesia.

Este compromiso se expresa en varias etapas o niveles. Quienes por primera vez ingresan a la comunidad asumen el “compromiso inicial”; después de tres o cuatro años pasan al “compromiso preliminar”, y unos años después, si el proceso de discernimiento lleva a la persona a abrazar este llamado en forma permanente, se asume el “compromiso solemne”. Hay también un “compromiso de afiliado” para quienes se identifican con la comunidad pero por razones prácticas no pueden participar de lleno. En esta reunión del 30 de mayo hubo un hermano que asumió el compromiso de afiliado, seis hermanos y hermanas que hicieron el compromiso inicial, doce que pasaron al compromiso preliminar, y veintisiete que asumieron su compromiso solemne después de un recorrido de más de ocho años como miembros de nuestra comunidad.

Una gran bendición es que este grupo de compromiso solemne ha sido uno de los más numerosos en la historia de Árbol de Vida, y eso nos trae gran alegría como pueblo, porque sabemos que al consolidar su pertenencia a la comunidad se suman activamente a nuestra vida y misión, y que podremos contar con ellos permanentemente como miembros de este árbol que el Señor ha sembrado para seguir dando fruto para su Reino. Todo esto que hemos vivido es, en fin, testimonio de que la Comunidad Árbol de Vida continúa vibrante y fervorosa, gracias a la continua acción del Espíritu Santo.